Instalamos la suite PuroIA en un servidor que es suyo, y el cerebro lo elige usted: corriendo dentro del servidor con Ollama, o contratado por API con su propia clave. Sus documentos, sus clientes y sus conversaciones se quedan en su infraestructura. Para empresas que manejan información sensible, esa es la diferencia entre poder usar inteligencia artificial y no poder.
Le mostramos cómo funciona y le decimos exactamente cuánto cuesta en su caso.